6 octubre 2015

“Necesitamos conocer los efectos de la exposición a las radiaciones electromagnéticas creadas por el hombre para que tengamos la opción de tomar precauciones al respecto” afirma Denis Henshaw, profesor de la universidad de Bristol.

 

Sí, así es. Por eso en este artículo hablamos de dichos efectos y compartimos ideas para reducir los riesgos, porque todos estamos expuestos a las radiaciones electromagnéticas creadas por el hombre y “resonamos”.

 

“La Tierra suena como una campana” decía Nikola Tesla, ingeniero y físico. Inventor de la radio y de numerosas invenciones en el campo del electromagnetismo. También fue el primero en observar el fenómeno de la resonancia, aunque fue en 1952 cuando el profesor W.O. Schumann, en la Universidad de Munich, predijo matemáticamente su existencia: la Tierra tiene “pulso” y este oscila alrededor de los 7.83 Hz (un hercio o hertz se aplica en física a la medición de la cantidad de veces por segundo que se repite una onda (ya sea sonora o electromagnética).

 

¿Somos materia? Según la física cuántica somos partículas y ondas de frecuencia. Además de compartir el pulso de la vida con la naturaleza, somos un complejo sistema de impulsos eléctricos que están cada vez más expuestos a generadores tecnológicos de campos electromagnéticos que aumentan los radicales libres: microondas, WIFI, móviles, antenas de telecomunicaciones, cables y transformadores eléctricos, electrodomésticos, rayos X, radares, etc. En este momento hay en uso más de 4 billones de teléfonos móviles en el mundo. ¿Crees que esto no tiene consecuencias?

 

Efectos sobre la salud

Vivimos en un océano de radiaciones electromagnéticas que altera el pulso de la Tierra. Esta sobreexposición afecta, por ejemplo, los criptocromos (moléculas que controlan los ritmos circadianos y la orientación), aumenta los radicales libres y reduce la producción de melatonina (hormona antioxidante que segrega la glándula pineal por la noche).

 

Lo que, en los humanos, puede generar desordenes inmunológicos, depresión, cambios de humor, ansiedad, insomnio, Alzheimer, cáncer, dolores de cabeza, pérdida de memoria, perturbaciones visuales, vértigo, y en algunos casos, sangrado interno. No podemos ver ni escuchar las frecuencias de los campos electromagnéticos creados por el hombre en los últimos 50 años, pero  están ahí. Nos atraviesan sin parar y cambian las reacciones metabólicas de nuestros cuerpos con efectos sobre la salud medibles a largo plazo (10 años).

 

A los niños les afecta más que a los adultos porque tienen el cráneo más fino y están en pleno crecimiento. Por eso se recomienda limitar al máximo el uso que los menores hacen de los teléfonos móviles.

 

En mayo de 2011 la IARC (International Agency for research on cancer) clasificó los campos con radiofrecuencia electromagnética como posibles cancerígenos (G2B). La mayoría de estudios realizados hasta el momento son financiados por las grandes empresas de Telecomunicaciones y no muestran resultados concluyentes, sin embargo, existen en internet datos de estudios privados y testimonios de personas afectadas para que tomemos consciencia de la situación.

 

¿Y qué precauciones puedes tomar al respecto? Ten en cuenta estas 15 ideas para reducir los riesgos de las radiaciones electromagnéticas.

 

  1. Desconecta todos los aparatos eléctricos cuando no los utilizas.
  2. En la habitación utiliza lámparas de pila y despertadores de pila o cuerda.
  3. Apaga el modem wifi por las noches.
  4. Cuando hables por el móvil intenta alejarlo de tu oreja tanto como puedas (2,5mm mínimo) y espera a que entre la llamada antes de acercarlo a tu cabeza.
  5. Cuando el microondas está en funcionamiento, intenta alejarte por lo menos un metro.
  6. Pon más plantas en casa (Aloe Vera, cactus, Violeta africana). Ellas absorben parte de la basura electromagnética del aire. No la bloquean, pero si armonizan la energía.
  7. Vive tan lejos como puedas de torres eléctricas y antenas de telecomunicaciones.
  8. Pasa más tiempo cerca de la naturaleza (que te carga de iones negativos) y lejos de la tecnología (que libera radicales libres).
  9. Utiliza pintura de fibra de carbono en tus paredes (como capa de imprimación).
  10. Renueva tus cortinas y ropa con tela protectora contra ondas electromagnéticas. Esta tela está compuesta de algodón y fibras de cobre bañadas en plata.
  11. Pon una o dos láminas de fibra de coco natural entre el somier y el colchón.
  12. También puedes instalar un dosel par camas con tela protectora contra campos electromagnéticos que haga el efecto de la caja de Faraday.
  13. Utiliza un ionizador eléctrico que carga el ambiente de iones negativos.
  14. Come alimentos saludables ricos en vitaminas C, E y betacarotenos y toma algún complemento vitamínico.
  15. Si sufres trastornos del sueño, visita un especialista. Probablemente te sugiera tomar suplementos de melatonina, vitamina D y practicar deporte al aire libre.

 

Estas medidas harán la diferencia en tu hogar. Si además quieres sentirte mejor en tu piel, practica la meditación para aumentar tus niveles de energía, paz y felicidad. El amor, la gratitud, la calma, la alegría y la aceptación son frecuencias altas y sanadoras. ¡Compruébalo!

 

En Quiero una casa ecológica encontrarás mayor información sobre cómo protegerte de la radiación electromagnética. 

 

 ¿Quieres ver un documental muy interesante sobre este tema? te recomendamos “Resonace beings of frecuency” que nos inspiró a escribir este artículo.

 

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