31 julio 2016

¿Te preguntas cómo poner límites a tus hijos? ¿Te preocupa la naturaleza adictiva de las pantallas de entretenimiento?

Según un informe de Communicus, los principales usuarios de tabletas son los niños de entre 6 y 9 años (83%) y los jovencitos de hasta 12 años (80%). Pero la mayor tasa de uso de las tabletas la hacen los pequeños de 2 a 5 años (71%) y los mayores de 13 (65%).

¿Son alarmantes estas cifras? Sí. Los menores de tres años no deberían estar expuestos a las pantallas. La televisión y los vídeos tienen un efecto hipnótico.

Con un Smartphone o una tableta se puede jugar, escuchar música, ver y hacer vídeos, buscar información en internet, chatear, pasar horas en las redes sociales, tomar fotos, hacer deberes, aprender idiomas, matemáticas,  etc.

Los dispositivos móviles y los juegos están diseñados para ser irresistibles. Es normal que a tus hijos les guste tanto, por eso es un tema al que hay que prestarle atención.

¿A que edad comenzar a poner límites?

Para que los niños aprendan a usar las pantallas de entretenimiento responsablemente, hay que empezar por establecer límites y acompañarles durante este aprendizaje. Es más fácil cuando comenzamos “a edades tempranas porque los niños son muy receptivos, quieren jugar con sus padres, aceptan lo que dicen, sus consejos, sus recomendaciones”, afirma Guillermo Cánovas, director del Centro de Seguridad en Internet para los menores en España.

Antes de los 3 años, los niños no entienden razones. Viven en el mundo de la magia y de la exploración y no comprenden nuestros argumentos. Si no quieres que un niño coja algún objeto, retíralo, aconseja Yolanda Gonzalez, psicóloga clínica y autora de Amar sin miedo a malcriar.

Por lo tanto, a partir de los 3 años es adecuado establecer límites sencillos y claros.

¿Sabes por qué es beneficioso poner límites a tus hijos?

A nadie le gusta sentirse controlado y controlar es un dolor de cabeza. Sin embargo, establecer límites es positivo porque:

  1. El enunciado de una norma clara (dónde, cómo, cuándo y por cuánto tiempo), al expresar al mismo tiempo lo que sí y no está autorizado, tiene la función de proporcionar seguridad al niño, por ejemplo: “dame la mano para cruzar la calle” o “Después de las 8pm, nada de pantallas”.
  2. Los límites le ayudan a hacerse responsable de las consecuencias de su comportamiento: “Si cruzas la calle corriendo y sin mirar, te pueden atropellar”.
  3. Cuando los límites y sus consecuencias están claramente definidos, el/la menor aprende a tomar decisiones, a aceptar el no y a decir que no.
  4. Los límites dan forma al deseo de entretenerse con los dispositivos móviles y facilitan la coexistencia afectiva basada en la mutua confianza.
  5. Limitar no es prohibir: “…si a los niños se les impide taxativamente la tecnología, sentirán la atracción de lo prohibido y tenderán a usarla a escondidas, de la misma manera que el adicto a las drogas o al alcohol”. “Igual que hay alimentos saludables y comida basura, hay una relación saludable y otra tóxica con la tecnología” afirma Richard Graham, psiquiatra en el hospital Capio Nightingale. 

Semáforo: poner límites a tus hijos¿Qué es un límite?

Un límite es una frontera entre mi espacio y el tuyo.

Es el fin y el inicio entre dos estados naturales distintos.

La vida está llena de límites: dentro-fuera, día-noche, luz-oscuridad, frío-calor, movimiento-quietud.

La trampa del NO

Como padres nos cuesta a veces decir que no, pero dándoles todo lo que piden tampoco les estamos haciendo ningún favor. Sin embargo, el NO no es un límite sino una represión, una imposición autoritaria que busca obediencia.

Si vamos repitiendo «no» hagas esto o lo otro, llegará un momento en que el no pierda sentido porque todo está prohibido.

El cerebro humano se bloquea con órdenes negativas. Por eso es mejor acentuar lo positivo y decirle al niño lo que debe hacer: ¡sácate los dedos de la boca! en lugar de ¡no te comas las uñas!. “Por favor habla más bajo” en vez de ¡no grites!

Todos los niños en algún momento utilizan los recursos que mejor resultado le dan para salirse con la suya, o porque no saben expresarlo de otra manera, como llanto, berrinches y gritos. Muchos padres y madres, en contrapartida responden con amenazas, chantajes y castigos. Son las dos caras de la misma moneda.

Para salirnos de ese círculo vicioso, podemos enterarnos de cuáles son las etapas de desarrollo de nuestros hijos para respetar el ritmo de madurez biológica, social y emocional de cada uno y dar una respuesta asertiva en cada caso.

Para decir no, es importante diferenciar las necesidades. No es lo mismo decir no a una golosina que daña los dientes y tiene mucho azúcar, que decir no a un abrazo o a la atención que necesita un niño cuando llora porque tiene miedo o está cansado.

¿Cómo poner límites a tus hijos?

Con amor, firmeza, coherencia, respeto, paciencia e inteligencia emocional. Se trata de establecer límites acordados a través del diálogo para que los niños aprendan a ser responsables y no obedientes.

PinkSandTimerRespira profundo, espera con paciencia y cuando se le pase, explícale con calma que eso no se hace, recuérdale los acuerdos. 

  1. Los psicólogos recomiendan a los padres mantenerse firmes y dejar claro al niño/a que el establecimiento de normas y horarios es por su bien. Es necesario que los menores aprendan que no van a conseguir cosas haciendo pataletas y que no pueden tener todo lo que quieren. 
  2. Dale opciones: para dejarles decidir cómo cumplir las órdenes. Por ejemplo: es la hora de comer, ¿apagas el iPad tú o lo hago yo?
  3. Utiliza herramientas externas como un reloj o un temporizador de juego como Kid Crono, que le ayude a auto-regular su tiempo frente a las pantallas.
  4. El cerebro humano se bloquea con órdenes negativas. Por eso es mejor acentuar lo positivo y decirle al niño lo que debe hacer: ¡sácate los dedos de la boca! en lugar de ¡no te comas las uñas!, “Por favor habla más bajo” en vez de ¡no grites!
  5. Sin entrar en una lucha de poderes: Esto se logra haciendo constar la norma de forma impersonal. Por ejemplo: Mira el reloj, son las 9, es hora de acostarse; o saltaron las notificaciones, habíamos acordado que jugarías una hora hoy, ¿apagas el iPad?
  6. Sin usar adjetivos de rechazo: en lugar de decirle -eres tonto-, es preferible decir: por favor fíjate en lo que haces. En vez de: eres desobediente, dile: escúchame y hazme caso, te pedí que hicieras X y sigo esperando.
  7. Dale un porqué y aceptará más rápido los límites: para conseguir el resultado deseado con el límite, es importante que se le explique al niño/a el porqué del mismo. No es necesario que los peques estén de acuerdo, sino que vean que se tienen argumentos claros para esta decisión.

“Un principio común del comportamiento humano es que nos gusta tener razones por las que hacer las cosas” afirma Robert Cialdini, en su estudio “Influencia, la psicología de la persuasión”.

 

Para que nos cueste menos el momento: “Dame el iPad que llevas más de una hora jugando”, existen herramientas divertidas como Kid Crono.

Así los peques disfrutarán de la tecnología sin pasarse de la raya y para ti será más fácil alejarles por un rato de las entretenidas pantallas.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *