9 octubre 2016

Educar para la paz es un reto que comienza en casa. Es aprender que los conflictos son oportunidades de aprendizaje, de encuentro y de crecimiento de la diversidad. Es entender que los padres y las madres tenemos la misión de dar ejemplo.

El papel de padres y madres es el más importante, de nuevo pensando en el gran poder que tiene dar ejemplo. Los padres deben tener la mejor actitud a la hora de responder a situaciones de conflicto. – Barbara Sivertsen, experta en procesos de paz.

¿Cómo reaccionas cuando hay un conflicto o desacuerdo en casa?

  • ¿Escuchas desde el respeto?
  • ¿A todos se les da la oportunidad de contar su versión?
  • ¿Entiendes las motivaciones y argumentos de cada parte en conflicto?
  • ¿Todos proponen ideas y soluciones para llegar a un acuerdo?
  • ¿Dejas que tus hijos tomen decisiones o hagan propuestas?
  • ¿Se evalúan las opciones con pensamiento crítico?

Si has respondido que sí a algunas o a todas las preguntas anteriores, vas por el camino que construye una cultura de paz desde casa. Ahora veamos la idea de paz y algunas claves para después aclarar algunos conceptos básicos.

Ideas para explicarles a los hijos qué es la paz

La paz es hacer lo que en el fondo de tu corazón sientes que es lo correcto, lo que beneficia a todos.

La paz es solucionar un problema a través de las palabras y las sonrisas, no con golpes, gritos y exclusión.

La paz es cuando cuidas de ti mismo, de los demás y de lo que te rodea (plantas, animales, juguetes).

La paz es ayudar, es compartir, es colaborar no competir ni luchar.

La paz es darle un abrazo a alguien cuando ves que está triste.

La paz es escuchar y aceptar que los otros pueden pensar diferente a ti.

La paz es perdonar a los que te han lastimado.

La paz es no hacer daño.

Cuando estás en paz te sientes a gusto, con tranquilidad y alegría.

La paz es también la libertad de pensar y de decir. La paz crea así las bases para confiar. – Antanas Mockus, político, profesor de filosofía y matemático colombiano.

6 claves para educar para la paz

Todos queremos ser amados. Todos queremos vivir tranquilos y disfrutar de la vida. Y como la paz comienza en casa, hay que tener en cuenta varios enfoques pedagógicos.

1. Educa en el respeto no en la obediencia del miedo

El miedo y el castigo no educan y sí dañan el equilibrio emocional del niño. Los peques actúan por obligación y no por comprensión. La obediencia basada en sumisión no es saludable ni pedagógica. En cambio, educar en el respeto les da seguridad en sí mismos y les ayuda a entender las razones y las causas. Para educar en el respeto:

  • Cuida tu actitud y lenguaje cuando pidas algo a tu niño/a. Dile por favor y gracias. Sin humillar por mucha rabia que tengas. No es lo mismo decir: “cállate y véte que siempre estás molestando”, a decir: “estoy hablando por teléfono, por favor, espera un momento”.
  • Da responsabilidades a tus hijos según su edad. Vestirse solo, atarse los cordones de los zapatos, tender la cama, recoger su ropa sucia y juguetes; organizar los libros; poner la mesa; ir a comprar el pan; tirar la basura, ir y venir en transporte público, cortar el césped, etc.
  • Explícale por qué deben cumplirse las normas de casa. “En casa cenamos y nos vamos a la cama pronto porque sabemos queTiempo de juego Kid Crono dormir es muy importante para que al día siguiente estés a gusto y aprendas con facilidad” o “después de las 8 p.m. no hay tabletas ni maquinitas porque excitan tu cerebro y te hacen dormir peor”.
  • Cuando se equivoque no insultes, ni grites: eres tonto, torpe, malo, etc. En lugar de tanta negatividad, enséñale a hacer las cosas como tú se lo pedías. Corrige la acción, no critiques a la persona. 
  • Recuerda que tú eres su modelo y que te va a imitar. Los niños aprenden por el ejemplo. 

2. Déjales decidir para que aprendan a ser responsables

La responsabilidad es un factor determinante en la cultura de paz. Cuando les dejas elegir, los niños se sienten responsables. Por eso:

  • Pacta normas juntos: ¿a qué te comprometes cada día? Por ejemplo: a hacer la cama, poner la mesa, recoger los juguetes, ¿qué pasa si no lo cumples?
  • Pregunta su opinión: ¿tienes hambre? ¿Prefieres un yogurt o una manzana?
  • Enséñales a medir los pros y contras de cada opción para hacer una decisión más informada. Esto les ayudará a tomar las decisiones correctas.
  • Enséñales que toda acción tiene una consecuencia. Las consecuencias ayudan a los hijos a hacerse responsables de sus elecciones. En cambio los castigos evitan una conducta por imposición del adulto, miedo y amenazas. Las consecuencias deben tener una relación directa con la conducta. Por ejemplo, si Juan, de 7 años, ha regado la leche, debe buscar los utensilios y limpiar el reguero.
  • Prepárales para que sepan manejar situaciones difíciles e inciertas con responsabilidad.

Un niño feliz es ruidoso, alegre, inquieto y revoltoso.

3. Aprende a escucharles y enséñales a escuchar

La escucha es básica en la cultura de paz. ¿Cómo si no vamos a reconocer los intereses del oponente? Para mejorar la comunicación con tus hijos:

  • Recuérdales que estas ahí, en todo momento, para cuando te necesiten. Que pueden contarte o preguntarte lo que quieran. Mantén la calma aunque no te guste lo que te están contando. Si les regañas y te enfadas, no volverán a contarte nada.
  • También puedes hacerles preguntas abiertas cuyas respuestas no sean un sí o un no.
  • Busca un buen momento para hablar. Puede ser durante la cena o antes de dormir. Y cuando lo hagas, préstales toda tu atención.
  • No le interrumpas cuando te necesita aunque te busque cuando tú estés ocupado/a. Son un par de minutos. Escúchale, mírale a los ojos. Y si el tema requiere más tiempo, pasados ese par de minutos, dile que necesitas terminar lo que estás haciendo y que espere un poco para seguir conversando.
  • Déjales que se expresen para que aprendan a compartir sus pensamientos y sentimientos. Así aprenderán a escuchar lo que intentamos enseñarles.
  • Ayúdales a tener confianza al comunicarse. Por ejemplo, en un restaurante, deja que tus hijos pidan al mesero lo que quieren comer.

4. Ponte en su lugar y enséñale a “ponerse en los zapatos del otro”

Aprender a mirar la situación que tanto te molesta desde el punto de vista de otra persona es clave para la construcción del consenso en la cultura de paz. Además, es la base de la empatía.

  • ¿Qué sientes? rabia, frustración, dolor, tristeza, orgullo…Semáforo: poner límites a tus hijos
  • ¿Qué podemos hacer para calmarnos? respirar profundo, dar una vuelta, esperar 10 segundos antes de responder.
  • ¿Te gustaría que te hicieran o dijeran lo mismo a ti?
  • ¿Qué prefieres: ser feliz o tener razón?
  • ¿Qué quieres tú? Te escucho. ¿Qué quiero yo? Me escuchas.
  • ¿Tienes alguna idea? ¿qué podemos hacer para llegar a un punto de encuentro, a una solución que nos convenga a los dos?

5. Fomenta la diversidad para que pierdan el miedo a lo diferente

Porque la diferencia mal entendida supone desigualdad y discriminación. Hay que explicarles la riqueza que aporta la variedad tanto de alimentos, como de personas, costumbres, pasatiempos, tradiciones, etc.  Ideas para fomentar la diversidad:

  • Estudia y degusta en familia comidas de diferentes países.
  • Escucha música de otras culturas.
  • Haz con los niños un estudio de los distintos cabellos (observar el color, grosor, textura y longitud).
  • Léeles cuentos y artículos que reflejen las tradiciones o la historia de otros países.
  • Viaja fuera o pasea con los niños por los barrios más pintorescos de tu ciudad. El barrio chino, una tienda hindú, un mercado de productos de otros continentes (Sudamérica, África, Asia).
  • Cuando repitan chistes y frases sexistas o racistas hazles caer en cuenta y sugiere una alternativa para expresarse. Nada de insultar a un niño llamándole niña 

6. Enséñales a tolerar la frustración

La frustración es una vivencia emocional que se presenta cuando un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se llega a satisfacer o a cumplir. Algunas pautas para aprender a tolerarla:

  • Recuérdales que siempre pueden escoger la actitud ante una situación. Tú decides si te enfadas o no ante un hecho.
  • Enséñales a esperar cuando piden algo y explícales porqué.
  • No les des todo lo que te piden. Así aprenderán a valorar.
  • Muéstrales que no todo es blanco o negro. También hay colores intermedios.
  • Enséñale que el esfuerzo es importante. Porque la experiencia y perseverancia hacen al maestro.
  • Pon límites flexibles y no cedas ante sus rabietas.
  • Enséñale técnicas de relajación. La respiración es muy importante.
  • Enséñale cuándo debe pedir ayuda. Primero debe intentarlo solo/a.

Las 6 claves anteriores han tenido en cuenta los conceptos básicos mencionados por la ECP (Escola de cultura de pao) en Educar para una cultura de paz

  • La paz

La paz es más que la ausencia de guerra. Tiene que ver con la superación, reducción o evitación de todo tipo de violencias, físicas, culturales y estructurales. Y con nuestra capacidad y habilidad para transformar los conflictos, para que en vez de tener una expresión violenta y destructiva, las situaciones de conflicto, siempre que sea posible, puedan ser oportunidades creativas, de encuentro, comunicación, cambio, adaptación e intercambio. – ECP

  • La educación

La educación tiene la misión de capacitar a cada uno de nosotros sin excepciones en desarrollar todos sus talentos al máximo y a realizar su potencial creativo, incluyendo la responsabilidad de sus propias vidas y el cumplimiento de los objetivos personales. -DELORS, Jacques, Educación: hay un tesoro escondido dentro, UNESCO, 1996, 250 p.

Educar, significa dotar al individuo de la autonomía suficiente para que pueda razonar y decidir con toda libertad. Significa proporcionar los criterios que nos permiten defender nuestras diferencias y divergencias sin violencia. -ECP

  • La violencia

La violencia es el comportamiento de alguien incapaz de imaginar otra solución a un problema que le atormenta. -BETTELHEIM, Bruno, Educación y vida moderna.

La violencia es siempre un ejercicio de poder, sean o no visibles sus efectos, y como tal, puede manifestarse en cualquier esfera de nuestra vida, en lo cultural, lo económico, lo político o lo doméstico. -ECP.

La violencia nace del machismo, el patriarcado, el racismo, la competitividad, la dominación, el abuso del poder, la represión, el odio, la intransigencia, la exclusión, la alienación, la manipulación, la mentira, la pobreza.

  • El conflicto

Uno de los primero pasos es entender el potencial positivo inherente en todas las situaciones de desacuerdo. Necesitamos transformar cómo pensamos sobre los conflictos. Solemos pensar que el conflicto es siempre una disrupción del orden, una experiencia negativa, un error en las relaciones. Sin embargo, hemos de entender que el conflicto es un crecimiento de la diversidad que puede ser utilizado para clarificar las relaciones, proporcionar caminos adicionales de pensamiento y opciones para actuar de una forma no considerada previamente, y abrir posibilidades para mejorar la relación. – MOAWAD, Nazli, “An Agenda for Peace and a Culture of peace”, en From a culture of violence to a culture of peace, UNESCO, 1996, p. 183.

Si queremos la paz, cambiaremos nuestra percepción del conflicto y la forma de acercarnos a él.  El conflicto no es violencia. El conflicto es una posibilidad de crecimiento y de aprendizaje que permite la creación de nuevas oportunidades y soluciones.

Educar para la paz significa recuperar el sentido del bien común y aprender a estar y hacer juntos.

Para ello, es necesario fomentar valores como la empatía, el respeto, la tolerancia, la diversidad, la seguridad en sí mismo, la igualdad de derechos, la distribución de obligaciones y responsabilidades.

 

Y tú, ¿qué haces para fomentar la paz en casa?

Creemos juntos una cultura de paz.


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