9 febrero 2017

Todos nos enfadamos. Pero, ¿se está convirtiendo el enfado en la forma habitual de expresar otras emociones? ¿Cómo afecta el enfado y qué podemos hacer para canalizarlo?

Aquí te damos algunas ideas para manejar el enfado de los niños.

¿Ante qué situaciones se enfadan los niños?

Algunos niños se enfadan al tener que levantarse temprano, vestirse, desayunar e ir al colegio cuando quisieran quedarse en cama durmiendo un rato más.

Otros se enfurecen si no pueden ver la televisión o jugar con el dispositivo móvil cuando y todo lo quieren. O cuando les haces esperar para descargar algún juego nuevo.

Por la tarde, suelen llegar cansados, hambrientos y lo que menos les apetece es hacer los deberes.

También hay quienes hacen berrinches para no irse a la cama a su hora.

El mal humor surge ante lo que no entienden o no pueden cambiar a voluntad. Ante los deseos insatisfechos.

Las experiencias de miedo y los problemas de aprendizaje también se manifiestan en forma de enfado.

¿Cómo reaccionan los niños con mal genio?

Algunos niños se enfadan con mucha más facilidad que otros. A veces se disgustan tanto que pierden el control y su comportamiento es hiriente. Los niños enojados muchas veces:

  • Gritan a sus padres, amigos, hermanos, etc.
  • Dan puñetazos contra la pared.
  • Se auto-lesionan (golpes, cortadas, accidentes). 
  • Rompen y tiran objetos al suelo.
  • Dan portazos.
  • Pegan a los demás.
  • Dicen groserías.

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¿Qué efecto tiene el enfado en nuestro cuerpo?

El enfado, la ira, la frustración, el estrés son emociones que pueden enfermarnos si se vuelven un hábito. Algunas de las consecuencias del mal genio son:

  • Dolor de cabeza
  • Contracturas musculares
  • Reduce las defensas del sistema inmunológico
  • Gastritis
  • Acelera la respiración y aparece taquicardia
  • Incrementa la presión arterial y se deterioran las arterias
  • Aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas
  • Aumenta el riesgo de padecer un ataque cerebral
  • Incrementa la posibilidad de sufrir un accidente

La ira es un veneno que uno toma esperando que muera el otro. —William Shakespeare.

¿Qué nos enseña el enfado?

Ninguna emoción es buena o mala, depende de cómo las vivimos y para qué. Las emociones surgen de nuestras tripas y genitales. Los sentimientos se relacionan con el corazón y el estómago. Los pensamientos, con el cerebro (la mente).

El enfado está muy unido al miedo y al orgullo. A la presión que sentimos cuando nos niegan lo que queremos o cuando no se reconocen nuestros esfuerzos.

En la rabia hay mucha energía para la acción, a diferencia de la tristeza o la apatía que nos inmoviliza. Así que la energía del enfado puede llenarnos de valor para alcanzar nuestros objetivos y lograr cambios.

El mal genio estimula la capacidad para argumentar. Y los estados de enfado aumentan la memoria 

7 ideas para manejar el enfado de los niños

¿Cómo canalizar el mal genio?

1. Lo primero es identificar la emoción, aceptarla y verbalizarla

Tan sencillo como hablar con tu hijo/a y pedirle que diga en voz alta: «Sí, estoy furioso/a, enfadado/a». Para ayudarle a expresarse puedes hacerle preguntas:

—¿Por qué estás enfadado/a? (Lo normal es que tarden unos segundos en aclarar las ideas e identificar lo que les molesta. Las respuestas pueden ser de lo más variado).

—«No te lo quiero decir», «porque mi hermano es un tonto», «porque no puedo hacer lo que quiero».

—¿Te das cuenta de que te enfadas a menudo?

Tiempo de juego Kid Crono2. Dale tiempo y espacio para digerir la emoción

Los enfados pueden durar segundos, horas, días e incluso años. Los niños también necesitan un tiempo para digerir lo que sienten, ya sea solos o en compañía.

Dale la opción: «Quieres ir a tu dormitorio mientras se te pasa el enfado o te quedas aquí tranquilo/a?».

También puede apartarse o tomar distancia de las personas o situaciones que le alteran.

3. Reconoce e intermedia para que se tranquilice

El insulto y el enfado son formas de llamar la atención. Es mucho más fácil decir que el otro se equivoca que encontrar una solución para cambiar lo que nos molesta.

Los niños necesitan ser reconocidos. Necesitan cariño en lugar de rechazo. En este caso podemos intermediar para que «haga las paces» con sus hermanos, amigos o con nosotros mismos.

Si se ha sentido ofendido/a pedimos al ofensor que se disculpe. Los dos deben dar su versión de los hechos con respeto.

También podemos recordarle lo mucho que le queremos y las veces que su amigo o hermano le ha ayudado, prestado juguetes, tratado bien, etc.

O mencionar lo mucho que se divierte en el colegio con sus mejores amigos, en la clase o con la maestra que más le gusta.

Cuando vemos lo que nos une en lugar de lo que nos separa es más fácil perdonar y desenfadarse.

4. Involúcrale en la iniciativa para cambiar de estado de ánimo

Así tomará el hábito de dar un paso hacia la solución. ¿Qué quieres hacer para que se te pase el enfado?

Que tal si:

* Estás solo/a un rato.

* Bailas, lees, brincas, escuchas música, pintas, juegas al fútbol.

* Te conviertes en un volcán que hace erupción moviendo los brazos hacia arriba, saltas y ruges.

* Eres un perro furioso que ladra… (ladrará y se reirá si te ve ladrar a ti).

* Imaginas que subes a la cima de la montaña y empiezas a soplar las nubes de rabia para que se vayan con el viento. Así volverás a ver el sol y el cielo azul.

* Tal vez estás muy cansado/a. ¿Qué tal si haces la siesta o te acuestas más temprano?

5. Explícale lo que le hace el enfado a su cuerpo

Le puedes decir que la rabia daña  su corazón, estómago e hígado. Quizás te responda que no le importa.

También le puedes contar un cuento, como el de El niño y los clavos. Así entenderá que el enfado deja huellas y heridas en su cuerpo y también a su alrededor.

thumbUp6. Felicítale por sus esfuerzos y logros

Es importante que el niño se de cuenta de que sus esfuerzos para sobrellevar su mal genio tienen buenos resultados.

Recuérdale y agradécele por todo lo que hace bien.

7. Da ejemplo

La pregunta es si nuestros hijos/as nos están imitando. ¿Cómo nos comportamos cuando estamos de mal humor? ¿Por qué nos enfadamos? ¿También sentimos cansancio y frustración?

Y cuando ellos se enfadan, ¿cómo reaccionamos?

Ante el enfado infantil, es mejor evitar regañar y juzgar. Eso empeorará la situación. Mejor permanecemos en silencio hasta que nos calmemos. Después seremos capaces de manejar la situación y canalizar el disgusto. 

El mal genio de nuestros hijos puede ser desesperante en muchas ocasiones, pero es parte de su proceso de crecimiento.

También es importante que cuidemos de nosotros mismos para tener calma y alegría cuando estamos con nuestros hijos.

 

Y tú, ¿cómo manejas el enfado de tus hijos?

 

 


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