29 abril 2016

Hace unas semanas, mi hijo de seis años estaba viendo la Pantera Rosa en el iPad cuando de repente escuché unos exagerados gemidos dignos de una actriz porno. Salí corriendo a ver qué pasaba y al detener el vídeo, mi hijo me respondió asustado:

– Escogí un dibujo de la Pantera Rosa y salió esta chica, mamá.

 

Así de fácil es que los niños vean imágenes inapropiadas para su edad y eso que habíamos activado un filtro de contenidos.

Una razón para que los padres y madres estemos atentos a las imágenes e informaciones a las que acceden nuestros hijos, ya que los medios de comunicación difunden contenidos que no son adaptados a la infancia.

Y sobre todo, una razón para escucharles y responder a sus dudas.

“Let’s talk about sex, baby…”

Hablar con nuestros hijos sobre sexualidad es tener conversaciones abiertas y honestas sobre el amor y las relaciones, sobre los derechos y las responsabilidades.

Es fomentar el respeto por las preferencias sexuales y ayudarles a desarrollar habilidades para protegerse de la coerción, la intimidación y el abuso.

Es abrir un espacio de discusión sobre lo que es correcto y lo que no, relacionado con todos los temas, y en especial, con la sexualidad.

Es importante abrir caminos de comunicación para hablar sobre cualquier tema y así dar la seguridad al niño para que se diga:

“Voy a preguntar a papá y a mamá porque ellos siempre me contestan”.

La sexualidad es mucho más que el sexo. Es también la imagen que tenemos de nosotros mismos, implica desarrollar nuestra identidad, los roles de género. Es aprender a expresarse, a pedir deseos y establecer límites. La sexualidad tiene que ver con el respeto, la intimidad y la seguridad, afirma Ineke van der Vlugt, experta en desarrollo sexual juvenil en Rutgers WPF, el instituto de investigación sexual holandés.

8 claves para hablar de la sexualidad con los hijos

Nos cueste o no hablar del tema, lo mejor para nuestros hijos es que estemos abiertos a escucharles y a responderles. Somos su primera referencia y el ejemplo que siguen. Así que:

  1. Responde con naturalidad: inténtalo aunque te dé vergüenza. El sexo es natural.
  2. Sé breve: a menor edad, menos detalles necesitan. Si quieren saber más, preguntarán más.
  3. Adaptate: tu explicación debe de tomar en cuenta la edad y madurez de tu hijo/a.
  4. Con respecto: no te burles de sus preguntas aunque sean graciosas.
  5. Ten paciencia: repetirá las mismas preguntas y hará bromas al respecto.
  6. Con contexto: si te pregunta por un término específico pregúntale en dónde oyó hablar de él y en qué contexto, para evitar un malentendido. Aunque sea tan divertido como en el vídeo del aceite virgen.
  7. Mide su reacción: fíjate en la actitud de tu hijo/a cuando le respondes.
  8. Con las palabras adecuadas: cuida tu vocabulario y llama a las cosas por su nombre.

Adapta tu explicación a la edad y madurez de tu hijo

Entre los 2 y los 5 años 

En la edad de los porqués los niños comienzan a conocer el mundo a través de la comunicación con los adultos, gracias al lenguaje. Nos hacen un sin fin de preguntas por curiosidad y para recibir nuestra atención.

En el momento en que tu hijo/a comience a conocer su propio cuerpo y a nombrarlo, comenzará a hacer preguntas sobre sexualidad.

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Nombra las partes del cuerpo

Es importante nombrar cada parte del cuerpo por su nombre y no con un apodo.

Así evitamos confusiones a los más pequeños.

La boca es la boca,

la mano es la mano,

el pene es el pene,

la vulva es la vulva, etc.

Entre los 6 y los 10 años

A los siete años, los niños deberían ser capaces de nombrar correctamente todas las partes del cuerpo incluyendo los genitales. También es necesario que aprendan cómo comunicar cuando no quieren que les toquen o les miren mientras se desnudan.

En este período aprenden prejuicios sexistas, por lo que es importante corregirles cuando, por ejemplo, insultan a otro niño llamándole niña.

También es importante que diferencien qué comportamientos son aceptables e inaceptables cuando se relacionan con otras personas.

Porque incluso, a veces, bajo la forma de broma o de juego pueden faltar al respeto sin darse cuenta.

Preguntas para que entiendan qué es la intimidad

La intimidad se refiere al aspecto interior o profundo de una persona o a una relación de amistad muy estrecha y de gran confianza. También implica la expresión del cariño a través de las caricias y de la cercanía afectiva.

La intimidad se enseña en casa. Se relaciona con saber lo que es mío y lo que deseo o no compartir, afirma la psiquiatra Beatriz Lara, Coordinadora USMIJ en SESCAM.

Como explican en un artículo publicado sobre la enseñanza de la sexualidad en colegios holandeses, ciertas preguntas pueden ayudar a los niños a hablar y a pensar sobre el tipo de intimidad agradable y a diferenciar de la que no lo es:

  • ¿Qué sientes cuando te abrazan?
  • ¿Qué sientes cuando quieres a alguien?
  • ¿Qué haces cuando alguien te gusta?
  • ¿Cómo te sientes si alguien te toca sin tu permiso?

A partir de los 11 años

Durante la pubertad se desarrolla el cerebro y las preferencias sexuales. A los 11 años, los niños deberían sentirse cómodos para conversar sobre reproducción, sexo seguro y abusos. Además, enseñarle a las niñas sobre su cuerpo les ayuda a tomar decisiones adecuadas para su salud.

La menstruación es un tema tabú en países como India o Irán, donde, según UNICEF, el 48% de las niñas no sabe nada acerca del período.

Variados estudios alrededor del mundo muestran que los jóvenes cuyos padres hablan sobre los beneficios del sexo son más propensos a esperar. A menor orientación, mayor propensión a tempranas relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos.

Si solo hablas de los peligros, no eres una fuente muy creíble y confiable.  Si hablas de lo bueno del sexo, si les cuentas que el sexo más agradable no es el que ven en Internet, los jóvenes serán capaces de hacer una especie de elección informada sobre qué es lo correcto y cuándo hacerlo, dice Jennifer Walsh, directora educativa del centro para la salud, el sexo y la sociedad en Latrobe.

A partir de los 11 años, nuestros hijos suelen ser más independientes y suelen tener habilidades técnicas y tecnológicas que ponen en práctica investigando en internet.

¿Sabemos lo que ven y hacen nuestros hijos en el ciberespacio?

Cómo influye Internet en la sexualidad

Internet se ha convertido en la versión de la clase de educación sexual del siglo XXI. De hecho, la red social más visitada por los niños y jóvenes es YouTube.

Pero así como hay vídeos educativos de excelente calidad, también hay mucho contenido inapropiado para la infancia.

Lo que aprenden nuestros hijos en internet es una peligrosa mezcla de desinformación y de imágenes distorsionadas de la sexualidad, que encuentran en la pornografía y en la publicidad.

Recordemos que el cerebro, la imagen que se tiene de sí mismo y las preferencias sexuales están en pleno desarrollo durante la pubertad y que los chicos y chicas aún no tienen ni la experiencia ni la madurez suficiente para filtrar con acierto la imagen deformada de la sexualidad que encuentran en internet. 

Según varios estudios realizados en Estados Unidos y Australia, las niñas adolescentes están bajo más presión sexual que nunca antes.

La buena noticia es que podemos ayudarles, aunque eso requiere unas cuantas lecciones de nuestra parte.

La desinformación

La saturación de imágenes sexistas y de vídeos que desvirtúan el sexo, roban tiempo y espacio a otro tipo de informaciones para vivir una sexualidad plena o por lo menos, responsable.

¿Saben los niños y adolescentes qué es la planificación familiar, cómo ponerse un preservativo,  cuáles son los riegos de mantener relaciones sexuales sin protección?

¿Qué modelo de relación de pareja les estamos transmitiendo a nuestros hijos?

Las redes sociales

Kepa Larrañaga (Netólogo) y Ruth Salas (Abogada de menores delincuentes) mencionaban en la charla #X1RedMásSegura que algunos jóvenes creen en dos conceptos equívocos:

  1. “Lo virtual no es real y por eso puedo hacer lo que quiera”. 
  2. “A más likes, más guay”.

Al actuar bajo estas dos premisas, que defienden el “todo está permitido”, algunas personas terminan cometiendo delitos en las redes. A veces con inocencia, otras con intención.

Los adolescentes flirtean online, a menudo con gente que no conocen.  Crean juegos online como “sneaky hat”, en el cual adolescentes desnudos se cubren con un sombrero y publican la foto en su perfil de Facebook.

El ligue online a menudo se vuelve más atrevido, en general por los chicos, cuando alguien pide enviar una foto sexy. Pero esto puede ir mal: Fotos de chicas desnudas circulan por las redes sin su consentimiento (sexting).

Sin mencionar los peligros a los que se exponen en las redes con los pederastas (grooming).

O el uso de medios telemáticos (internet, móvil, videojuegos) para ejercer el acoso psicológico (Ciberbullying).

O la pornografía infantil…

La influencia del porno

El libre acceso al contenido pornográfico desde internet está comenzando a cambiar los hábitos de los jóvenes, afirman en un artículo publicado en fightthenewdrug.org.

Para muchos chicos, el porno es su educación sexual. Copian lo que ven y esperan que sus parejas sexuales reaccionen y luzcan como las actrices de la película porque muchos no tienen la madurez para diferenciar entre la ficción y la realidad.

El 30% de los niños entre 8 y 13 años ya ha visto contenidos porno. Los jóvenes con habilidades técnicas acceden a imágenes que los padres no imaginan que existen, afirma Klaus Beier psicólogo alemán especializado en sexología.

El porno enseña a los chicos que las jóvenes y mujeres están para darles placer cuando a ellos les apetezca. En el porno, la mujer es un objeto sexual, una “estación de servicio”, que desea satisfacer los deseos masculinos. Esta actitud lastima a las chicas física y psicológicamente, afirman Fightthenewdrug y Collective Shout.

El porno no enseña qué es la intimidad, la ternura, el respeto y el amor sino la crueldad y la humillación en el acto sexual. Está repleto de ideales y creencias opuestas a lo que es una verdadera relación de pareja, al sexo real, al amor.

Las relaciones saludables se basan en la equidad, honestidad, respeto y amor. En el porno, es lo contrario. Las interacciones se basan en la dominación, la falta de respeto, el abuso, la violencia y la indiferencia.

Según un estudio realizado en el 2012 “The Impact of Internet Pornography on Adolescents”, los adolescentes que se exponen intencionalmente a material de sexo explícito tienen seis veces más de posibilidades de ser agresivos sexualmente que los que no se exponen.

En su estudio sobre el impacto de la pornografía, la investigadora de Melbourne Maree Crabbe, encontró una tendencia hacia el sexo duro, agresivo, que idealiza actos que la mayoría de las mujeres no disfrutamos en la vida real: mordazas, felaciones inducidas, sexo anal, agresiones físicas y verbales.

Así que es mejor empezar a hablar pronto con nuestros hijos sobre la sexualidad.

Sobre el respeto muto entre hombres y mujeres.

Si no les hablas tú de lo que esperas de ellos, lo harán los intereses comerciales.

Trata de entender la presión que se ejerce para que tengan sexo, por qué les cuesta decir que no.

Recuérdales que pase lo que pase son dignos de amor y de respeto.

A veces se nos olvida que el primer amor, es el amor a uno mismo. Cuando nos amamos, nos respetamos y nos hacemos respetar. El amor y el respeto son parte de nuestra sexualidad.

Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna. – Oscar Wilde.


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