9 mayo 2017

¿La tecnología nos quita tiempo para crear lazos familiares?

Ordenadores, móviles y tabletas están cambiando nuestros hábitos familiares. Compartir tiempo en familia no significa estar todos en el mismo sitio pero cada uno frente a una pantalla. 

Gracias a internet accedemos a información útil, sugerencias y consejos para divertirnos juntos. Los dispositivos móviles mejoran nuestra comunicación a distancia (skype, whatsapp, facetime). Y la tecnología nos permite revivir momentos en familia a través de las fotos, vídeos y podcasts que se pueden compartir con personas en cualquier lugar del mundo.

Sin embargo, la tecnología acapara nuestra atención alejándonos cuando estamos cerca. Nos pasa a grandes y a chicos. Cuando nuestros sentidos están concentrados en la pantalla de un dispositivo no compartimos tiempo de calidad con otras personas.

Es sorprendente ver cómo un video juego en un móvil o tableta puede monopolizar el interés y la curiosidad de nuestros hijos e hijas durante horas.

Por eso es importante que aprendan a parar y que haya un límite de tiempo establecido y acordado de antemano. Con ese fin, podemos utilizar un cronómetro o una app como Kid Crono.

El 52% de las madres dice que la tecnología es, a menudo, una distracción (en un sentido negativo) en el tiempo compartido en familia, según un estudio de Yahoo! en colaboración con el Mom’s Human Experience Center de SMG.

Según este mismo estudio, a las madres les gustaría que hubiese más rituales –los momentos que fortalecen los lazos familiares- durante el día.

Ideas para fortalecer los lazos familiares

El amor, el respeto, el cuidado son aspectos básicos en un hogar en el que se pasa tiempo en familia. Compartir tiempo juntos es muy importante para reforzar los lazos familiares. Recuerda que los niños aprenden por imitación y nosotros somos siempre su ejemplo. Si los nexos familiares son sanos y fuertes, siempre serán un punto de apoyo en el futuro.

Además, cuando los hijos ven que sus padres sacan un tiempo para compartir con ellos, a pesar de sus ocupaciones, se sienten queridos, se sienten importantes. Este tiempo juntos les ayuda a ser más seguros y estables.

Por eso, es necesario un rato diario para hablar sobre las experiencias del día, lo que nos hizo reír o llorar, lo rico o soso que estaba el menú del colegio, si una maestra faltó porque su hijo estaba enfermo, la desdicha de haber perdido un juguete en el parque, si nos duele la cabeza porque hemos tenido un día difícil en el trabajo, si estamos felices por lo que vamos a hacer en vacaciones…

Dedicar tiempo de calidad en familia es más fácil de lo que parece. Es cuestión de estar presente con todos nuestros sentidos. Es mirarnos a los ojos mientras nos escuchamos. Y darnos el tiempo de digerir un mensaje, de expresar una emoción. Es dejar pasar las preocupaciones para prestar atención a lo que está pasando ahora en familia.

Comer juntos es importante

En medio de nuestras ajetreadas vidas, las comidas son el momento principal para fortalecer los lazos familiares. Podemos hacer que las comidas y las cenas sean rituales y no parte de la aburrida rutina. Para ello tendremos en cuenta lo siguiente:

  • Que sean momentos para relajarse y reírse.
  • Que propicien la conversación y así reforcemos vínculos y estemos al tanto de las expectativas, alegrías, inquietudes y actividades de nuestros hijos.
  • Que sean nutritivas y saludables en todo sentido.
  • Que sean oportunidades para aprender buenos modales en la mesa.
  • Que cuidemos la forma en la que decimos lo que pensamos y sentimos.
  • Que no hayan dispositivos móviles (ni la tele) encendidos cerca mientras comemos. ¡Mirémonos a los ojos!
  • Que pasemos un buen momento juntos. Dejemos los regaños y las broncas para otro momento.

¡Juguemos juntos!

Otra opción para fortalecer los lazos familiares es sacar un rato para jugar juntos a lo que queramos. Dependiendo del juego las partidas podrán tardar horas o minutos. Hay de donde elegir, ya sean juegos de mesa para dos o más personas u otro tipo de juegos. Por supuesto, hay que tener en cuenta la edad de los participantes.

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 Cuenta cuentos

Podemos ir a una librería donde lean cuentos par niños o podemos inventar nuestras propias historias en casa. Mejor aún, podemos contarles anécdotas de nuestra familia mientras cenamos, por ejemplo. Otra opción es contar chistes. O explicarles algún tema que les interese en especial. Los niños son curiosos y siempre tienen preguntas e inquietudes.

De paseo

Ir a la montaña, a la playa, a caminar en un parque lleno de árboles, a montar en bici, a patinar son maneras de relajarse, respirar aire puro y pasar un buen rato en familia.

Menos tecnología y más contacto directo

Evitar el uso de dispositivos electrónicos mientras la familia está reunida mejorará la comunicación. Un niño que ha crecido en un ambiente en el que puede expresarse sin temor y en el que sus emociones son atendidas, tendrá mayor capacidad para desenvolverse con los demás.

Es más fácil de manejar cuando el/la peque aún no tiene su propio móvil. Si aún no lo has comprado, mira este artículo sobre cuando comprar a los niños su primer teléfono móvil.

El tiempo que pasa no vuelve. Los hijos crecen y se van. Si fortalecemos nuestros lazos familiares, educaremos personas más fuertes e íntegras que sepan manejarse en un mundo cada vez más tecnológico. Personas que sepan apreciar lo que tiene un valor por encima de lo que tiene un precio.


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